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“No se puede plesbicitar si está bien o no que seamos todos iguales ante la ley. Hay que reparar esa desigualdad”, opinó desde Rosario.

“La reforma del Código Civil que fue aprobada en Diputados y se debate en el Senado busca equiparar derechos y poner fin a una terrible desigualdad por la cual se discrimina seriamente a las parejas del mismo sexo”, opinó Martín Sabbatella desde Rosario donde participó del lanzamiento del bloque de diputados provinciales de Nuevo Encuentro.Es un absurdo querer someter a un plebiscito la igualdad. Los derechos, cuando corresponden por la igualdad ante la ley, se reconocen, pero no se someten a plebiscito ¿Qué sociedad construiríamos si tenemos que plebiscitar quiénes tienes que tener derechos y quiénes no? ¿Cuál es el argumento para que no seamos todos iguales ante la ley? ¿Para qué, por ejemplo, el hijo de una pareja homosexual tenga menos derechos que los que tiene el hijo de dos personas de distinto sexo?”, se preguntó el titular del bloque de Nuevo Encuentro -al que pertenece la diputada nacional Vilma Ibarra, coautora del proyecto aprobado en la cámara baja. Lo hizo desde la provincia de Santa Fe donde llegó hoy para participar de una charla en la Universidad Nacional de Rosario y asistir al lanzamiento de la bancada integrado por los diputados provinciales Marcelo Brignoni y José Tessa. “Hay que debatir en los ámbitos democráticos en los que se debaten las leyes, plantear las posiciones y terminar de una vez con una injusticia que afecta a miles de parejas del mismo sexo en nuestro país”, opinó Sabbatella, quien expresó también: “Estamos a punto de completar, con el tratamiento de la reforma en el Senado, un paso enorme a favor de la igualdad. Un paso que, además, es fruto de un profundo intercambio con numerosos sectores de la sociedad, que pudieron expresar sus opiniones, hacer críticas y aportes, objetar la iniciativa en algunos casos y avalarla, en otros”. “Esta norma se va a sancionar tras un proceso de debate muy amplio e intenso, tanto en el Congreso de la Nación como en los medios y en la sociedad, lo cual es un orgullo para todos y todas quienes impulsamos la ley”, concluyó el dirigente de Nuevo Encuentro.

Los esperamos a todos y todas este Sábado para festejar la victoria de Argentina (y sino es así... para divertirnos un rato y distraernos!)

Los jóvenes del Encuentro por la Democracia y la Equidad de la Provincia de Buenos Aires repudiamos enérgicamente los hechos brutales de represión ejercidos en la ciudad de Bariloche por la Policía de Río Negro que causaron la muerte de dos jóvenes, quienes se manifestaban exigiendo el esclarecimiento del asesinato de un adolescente de 15 años, víctima del gatillo fácil, también perpetrado por este cuerpo policial.

Estas prácticas represivas no son propias de un sistema democrático y responden a vestigios dictatoriales de otros tiempos. No es la primera vez que se dan este tipo de actuaciones en esa provincia, ya existían denuncias graves sobre el accionar de la Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto (BORA) de la policía rionegrina, que vienen siendo ignoradas por las autoridades políticas.

Asimismo, estos episodios se condicen con un discurso que criminaliza a la pobreza, asociándola con delito, y que tiene mucha vigencia en esta ciudad, algo que se pudo comprobar en la respuesta de un sector que se manifestó a favor de las actuaciones policiales. No responde a una casualidad que las tres víctimas fuesen jóvenes pobres que vivían en El Alto de Bariloche, lugar de la ciudad signado por la marginación, en contraposición a la zona turística y rica donde habitan los sectores acomodados.

Por estas razones, consideramos fundamental para la democracia que la policía sea intervenida inmediatamente por el Gobierno de Río Negro, quien tiene la responsabilidad máxima de detener esto y garantizar que no se vuelvan a repetir estas gravísimas violaciones a los Derechos Humanos.

Por último, exigimos justicia para las víctimas Diego Bonnefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas; para que sus asesinatos no queden impunes.
Juventud Encuentro por la Democracia y la Equidad
Provincia de Buenos Aires

Ley de Medios: “Este fallo de la Corte le dice a los legisladores que no pretendan ganar en la Justicia lo que perdieron en el Congreso”, opinó el diputado nacional.

“La decisión de la Corte Suprema de Justicia es doblemente importante; porque a la par de favorecer la democratización de los medios promovida por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, jerarquiza la división de poderes y destaca la decisión tomada por el voto mayoritario de Diputados y Senadores”, opinó hoy Martín Sabbatella. Esta mañana el máximo tribunal anuló la medida cautelar dictada por la Cámara Federal de Mendoza, que había trabado la aplicación de la norma que aprobó el Congreso de la Nación por amplias mayorías en ambas cámaras. “Un legislador no tendría legitimación activa cuando lo que trae a consideración de un tribunal de Justicia es la reedición de un debate que ha perdido en el seno del Poder Legislativo por el juego de las mayorías y las minorías respectivas”, dice el fallo de los ministros de la Corte respecto a la medida que había promovido el diputado Enrique Thomas (Peronismo Federal) y afirma que el Poder Judicial no puede “ejercer el Gobierno por medio de medidas cautelares”.

El presidente del bloque Nuevo Encuentro, Martín Sabbatella señaló: “Se trata de un fallo ejemplar; una lección democrática, que despeja una de los obstáculos principales que se le pusieron a esta ley surgida de un amplio debate y de años de trabajo por parte de numerosos sectores políticos, gremiales, académicos y sociales”. “Además, este fallo le dice a los legisladores que no pretendan ganar en la Justicia lo que perdieron en el Congreso con reglas democráticas”, subrayó.

Sabbatella, que integra entre otras la Comisión de Comunicación de la Cámara de Diputados, concluyó: “Aún falta que la Corte se pronuncie sobre otras medidas cautelares, pero es posible que este fallo sea representativo de cuál va ser el enfoque sobre el resto de las trabas que se le pusieron a la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”.

Continuar por esta avenida

Martín Sabbatella Diputado Nacional, presidente del bloque Nuevo Encuentro.

Existe una derecha desenfrenada, que lo que quiere es cambiar de avenida, volver a la avenida del neoliberalismo, salir de la integración regional para retornar a las relaciones carnales

Argentina atraviesa un momento especial de su historia. La conmemoración de los 200 años de la Revolución de Mayo ha hecho que volvamos la mirada sobre lo que fuimos y lo que somos como sociedad y como Nación. En estas jornadas, no sólo festejamos lo ocurrido dos siglos atrás, sino que recorrimos el trayecto desde entonces hasta nuestros días, como una forma de abordar el hoy y de proyectar lo que deseamos y lo que podemos ser. Este Bicentenario encuentra a la Argentina transitando una avenida de cambios importantes, una avenida distinta a la de las últimas décadas del siglo pasado.

Nosotros, militantes de una fuerza política como el Encuentro, abordamos este momento histórico decididos a ser protagonistas. No nos contentamos con ser espectadores de la historia. El mejor homenaje que podemos hacer a aquellos revolucionarios es aportar nuestro compromiso a la construcción de la Patria Grande que soñaron, ser obreros de esa obra y no visitantes esporádicos y protocolares de vivencias rebeldes cuyos cometidos, en muchos casos, aún están pendientes.

A eso debe nuestro esfuerzo por construir un partido lleno de debate y de militancia como es el Encuentro por la Democracia y la Equidad, que confluye con otras fuerzas progresistas y populares en el Nuevo Encuentro.

LAS TRADICIONES Y EL PRESENTE. Una fuerza política se define a través de muchas cosas. Explica, por ejemplo, hacia dónde quiere ir y cuál es la sociedad que sueña, según cómo se reconoce en la historia, con qué hitos y protagonistas se identifica y de cuáles se distancia. (…) Nuestro partido edifica su identidad en las luchas emancipatorias americanas y nacionales, en los movimientos populares, en los pueblos originarios, en los revolucionarios independentistas de las primeras décadas del siglo XIX.

Nos reconocemos en la chusma radical, en las vertientes de izquierda y progresistas, en los descamisados peronistas, en la resistencia a las proscripciones y las dictaduras, en el Cordobazo, en los militantes populares de la lucha contra la desigualdad, la impunidad y la injusticia, contra el neoliberalismo y la corrupción, contra la degradación política y la exclusión económica.

Nos reconocemos en la emoción de las victorias, pero también en las heridas de las derrotas de los movimientos populares. Es desde esas alegrías, desde esos fracasos, desde esos encuentros y desde el dolor de lo que aún no hemos conseguido, desde donde avanzamos hacia esa sociedad que soñamos. Una fuerza política define sus rasgos de identidad constitutivos dialogando con la historia, nutriéndose de lo mejor de ella y también relatando el futuro que propone construir. Pero, sobre todo, una fuerza política se define según cómo actúa en el presente, cómo se involucra en los debates y conflictos del tiempo y la geografía que le tocaron vivir. En ese sentido, el Encuentro es protagonista en los debates y conflictos que vive el país.

No se mantiene neutral ni equidistante en las tensiones del presente. Tomamos posición y nos definimos, con autonomía, sobre la agenda pública: apoyamos aquello que siempre defendimos y soñamos, cuestionamos lo que está mal y proponemos lo que aún está pendiente.

AIRES DE CAMBIO. La Argentina se encuentra inserta en un proceso regional de cambios importantísimos. Gobiernos como el de Lula da Silva en Brasil, Pepe Mujica en Uruguay, Rafael Correa en Ecuador, Hugo Chávez en Venezuela, Fernando Lugo en Paraguay, o Evo Morales en Bolivia, entre otros, dan cuenta de una etapa de profundas transformaciones en la región, con un protagonismo impresionante de las mayorías populares; en claro contraste con las políticas neoliberales y de pensamiento único que asolaron América Latina en las décadas pasadas. Ningún proceso histórico, político, social, económico, es lineal y perfecto. Todos los mencionados son complejos, contradictorios, llenos de matices. La Argentina también atraviesa un proceso que, con contradicciones, con claroscuros, con marchas y contramarchas, avanza en una dirección interesante, abriéndose paso en debates y con políticas positivas, opuestas a las que vivimos en los ’90 y que despiertan una dura resistencia conservadora, de parte de los mismos que habían consagrado sus privilegios desde la dictadura.

Creemos que la Argentina empezó a transitar por una avenida distinta a la anterior, una avenida que permitió que vuelva la política con fuerza, que se corrieran las fronteras de lo posible, que se pusieran en escena debates que los ’90 habían querido clausurar, que revalorizó el rol del Estado, la perspectiva de Derechos Humanos, la distribución de la riqueza, la integración regional, entre otros. A pesar de las cosas que no compartimos y aún con lo mucho que queda por hacer, no desconocemos los pasos positivos dados, porque desconocerlos o rechazarlos sería ir contra nuestra propia historia, contra muchas banderas que fueron y son las de nuestro espacio político.

En síntesis, con autonomía pero sin neutralidad ni equidistancia, queremos ir por más, no por menos. Queremos defender lo construido sin aceptar el techo, porque el futuro que deseamos está más allá de este techo, pero incluye y necesita el piso de lo que se construyó en estos años.

Existe, además, una derecha desenfrenada, que lo que quiere es cambiar de avenida, volver a la avenida del neoliberalismo, salir de la integración regional para retornar a las relaciones carnales, salir de la discusión del valor del Estado como garante de derechos para volver a endiosar al Mercado, salir de la búsqueda de la Memoria, la Verdad y la Justicia para recuperar la impunidad.

Tenemos mucho para discutir y hacer: esencialmente, profundizar las políticas distributivas en la lucha contra la desigualdad y construir una nueva cultura política que mejore la calidad de nuestra Democracia. Pero no queremos cambiar de avenida, porque lo que soñamos se alcanza desde esta avenida de pensamiento: cambiando lo que hay cambiar, profundizando lo que hay que profundizar, sumando lo que hay que sumar y desprendiéndonos de aquello que lesiona el rumbo e impide ir por más. Asumimos el presente con la complejidad que tiene, con sus contradicciones, y buscamos, desde nuestra propia fuerza política, intervenir para transformarlo a favor de los millones que deseamos y merecemos vivir en un país más justo.

Insistimos: no nos resignamos a los límites del presente, no nos rendimos ante quienes dicen que este es el máximo al que se puede aspirar. Y, asimismo, tenemos claro que del otro lado hay una oposición que quiere retroceder y volver a las recetas que ya sufrimos.

Por eso el Nuevo Encuentro. Porque es necesario construir un proyecto colectivo que vuelva a enamorar, que defienda, por convicción y no por conveniencia, el rumbo de transformaciones iniciado, que pelee por lo que falta y continúe edificando la Patria Grande que soñaron muchos y muchas en toda nuestra historia.


En el día del periodista hacemos memoria de imprescindibles personas que dieron el ejemplo para mejorar la calidad de la comunicación y de la infromación en nuestro país.
Rodolfo Walsh, Osvaldo Bayer, Roberto Arlt, Mariano Moreno y Rogelio García Lupo fueron votados como los representantes más idóneos del oficio que cumple 200 años en el país.*

El periodismo argentino nació tan pronto se instauró nuestro primer gobierno. El 7 de junio de 1810 salía a las calles el primer número de La Gazeta de Buenos Aires, el diario fundado por Mariano Moreno, un jacobino que había entendido que la información era una herramienta para la construcción de una patria. El lema de la publicación era: “Rara temporum felicitate, ubi sentire quae velis, et quae sentias dicere licet”, una cita del historiador romano Tácito. Quiere decir: “Rara felicidad la de los tiempos en los que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”. Una frase que instaura una marca fundacional a un oficio cuyo objetivo es informar, ayudar a entender el mundo, incluso –y tal vez, sobre todo– a costa de enfrentarse a los poderes. Quienes hacemos todas las semanas esta revista decidimos elegir a quienes consideramos los cinco periodistas más relevantes de estos 200 años que, movidos por esta máxima (lo supieran o no) aportaron a una manera sólida de hacer periodismo en este país. El mismo que intentamos brindar a nuestros lectores. Estos son los resultados de la encuesta, por orden de votación.

Rodolfo Walsh. No sólo renovó la manera de hacer periodismo con Operación Masacre –libro que incorporó las herramientas de la literatura a una crónica sobre la realidad, los fusilamientos de 1956 como castigo al intento de rebelión comandado por el general Juan José Valle–, sino que se transformó en ícono del periodista comprometido con su tiempo. Fundador de la agencia Prensa Latina en la Cuba revolucionaria junto a Gabriel García Márquez, Jorge Masetti y Rogelio García Lupo, y del órgano de prensa de la CGT de los Argentinos, integrante de la redacción de Noticias (el diario financiado por los Montoneros, organización en la que militaba) y, ya bajo la dictadura, uno de los responsables de la Agencia Clandestina de Comunicación, permanece desaparecido desde el 25 de marzo de 1977. Acababa de depositar en varios buzones copias de su “Carta Abierta a la Junta Militar”, un documento de denuncia implacable contra la dictadura genocida.

Osvaldo Bayer. Nacido en 1927, es historiador y escritor y se desempeñó desde muy joven en el periodismo. En 1958, en Esquel, fundó La Chispa (que describió como el primer periódico independiente de la Patagonia y que tenía el mismo nombre que el diario de los bolcheviques). Un año después la Gendarmería lo obligó a abandonar la ciudad a punta de pistola por haber difundido “información estratégica”. Trabajó en Noticias Gráficas y en Clarín, donde fue secretario de redacción. Declarado anarquista, investigó las masacres que cometió el gobierno de Hipólito Yrigoyen contra los huelguistas del sur del país en 1921 y plasmó sus hallazgos en Los vengadores de la Patagonia trágica. Otra de sus obras que marcaron época fue Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia, que rescató de la infamia al militante anarquista. Comprometido con la causa de los oprimidos, las amenazas de la Triple A lo obligaron a exiliarse en Alemania en 1975. Volvió en 1983, aunque reparte su tiempo entre su residencia germana y la casona en la que nació, en el barrio de Belgrano. Sigue publicando sus textos en Página 12.

Roberto Arlt. Uno de los escritores más grandes de la historia argentina, se desempeñó en el oficio periodístico en la mítica redacción del diario Crítica, de Natalio Botana, donde compartió cierres con Raúl González Tuñón, Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni y Carlos de la Púa, entre otros. Allí se desempeñó como cronista de policiales. Renovó las páginas de los matutinos con sus “Aguafuertes porteñas” en el diario El Mundo, crónicas de la vida cotidiana que siguen leyéndose con toda la potencia que tenían cuando fueron escritas. Los siete locos, Los lanzallamas o El juguete rabioso marcaron una forma de pensar la literatura en el país. Hace un tiempo, el crítico David Viñas expresó: “Si me apuran, digo que es mejor Arlt que Borges”.

Mariano Moreno. Fundador de La Gazeta de Buenos Aires, fue uno de los principales impulsores de la Revolución de Mayo y expresó al ala más izquierdista del primer gobierno patrio, la Primera Junta, que integró en calidad de secretario. Su Plan de Operaciones es un completo programa político que, debido a las tareas aún no realizadas, sigue teniendo vigencia. Se formó leyendo a los principales ideólogos de la Ilustración, como Voltaire, Rousseau, Diderot o Montesquieu. Una frase de su prólogo al Contrato Social, que publicó en La Gazeta, puede señalarse como un programa vivo para el periodismo contemporáneo: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”. En viaje hacia Gran Bretaña para pedir el reconocimiento de la nueva nación, murió debido a la sobredosis de un medicamento suministrado por el capitán del navío. Todavía hoy se piensa que su muerte fue el resultado intencional de la lucha entre el ala más conservadora de la revolución, liderada por Saavedra, y el jacobinismo que Moreno habría representado.

Rogelio García Lupo. Decano del periodismo nacional, trabajó en Clarín, Brecha, Noticias Gráficas, Qué, Usted, Primera Plana, El Periodista, en el diario de la CGT de los Argentinos y en el semanario uruguayo Marcha. La rebelión de los generales, su primer libro que explicaba las causas económicas y el complot que destituyó a Frondizi, fue incautado por el gobierno de José María Guido. Su producción periodística estuvo siempre signada por la denuncia de la extranjerización de los recursos naturales del país y de los intereses que se beneficiaban con esa política. Aún hoy sigue escribiendo.

Estos periodistas no sólo se destacaron en el oficio y lo renovaron, cada uno a su manera, sino que demostraron que es posible informar desde un lugar de compromiso con la realidad. También tuvieron una elevada votación Jorge Lanata, Tomás Eloy Martínez, Fabián Polosecki, Víctor Hugo Morales y Osvaldo Soriano, entre otros. A todos ellos, nuestro homenaje.


*Nota publicada por Diego Rojas en la revista Veintitrés, el día 03/06/10